Pastillita para el Alma 01 - 07 – 08
Siempre he pensado, lo difícil que es hablar o comentar sobre los amigos, sin caer en el problema de ser mal entendido por personas que no comprenden en su verdadera dimensión el don de la Amistad y conciente y exponiéndome al que dirán, me atrevo a burilar el presente trazado, en honor a la verdad y con la mas sana de las intenciones, anticipándome a pedir disculpas a los hermanos Peláez Bardales por mi audacia, ya que es imposible resumir en pocas palabras, la fecunda labor que ellos realizan.
Todo hombre para ser grande en sus actos, para destacar y mantenerse en el bien, necesita de la ayuda valiosa de sus progenitores, quienes son los encargados para hacer producir esos talentos latentes que traen en sus genes. Por eso educar bien a los hijos en la familia, dentro de las normas de los valores humanos, con la ternura inconmensurable del amor maternal y la disciplina sin tiranía del padre, juntamente con la influencia de una buena educación en la escuela y en la universidad, así como un entorno selecto de amistades y familiares, son factores condicionantes que llevan al éxito. Es cierto que al final de todo, es siempre la propia libertad, quien tiene la última palabra, pero para aquellas personas, como los Peláez Bardales, que además de heredar nombres y apellidos, son receptores de principios ético-morales, ellos tienen la obligación de ponerlos en práctica y transmitirlos a las nuevas generaciones.
Claro que eran otros tiempos los nuestros, que mejores no sabemos como calificarlos, pero que si se respiraba camaradería y compañerismo, eso si era cierto.
La fiesta de nuestro colegio se iniciaba una semana antes con los preparativos y el entusiasmo que nos inculcaban don Floro, doña Angélica Camino, don Guillermito Gamarra o don Víctor Mendoza, el Cajalín.
Pastilla para el Alma 18-06-04
La mejor plegaría que define el valor real del concepto de Padre, se halla en Mateo 6:9-15, en la Oración del Padre Nuestro enseñada por Cristo, que en su acepción más amplia y para ser entendida por todos los feligreses me hace meditar en el valor y el significado de ser Padre.
Hay árboles, que a lo largo de nuestra vida han marcado hitos inolvidables, que son vivencias casi indescriptibles, algunas alegres y otras de puñaladas que labran el alma, pero que allí están y son parte de nuestra alforja que cargamos en nuestro largo trajinar.
Jamás desaparecerán de mis recuerdos los eucaliptos de Tasia, los cipreses del cementerio, los saúcos, álamos y tayos del huayco y del tajamar, las palmeras del Centro Escolar de Varones 131 y del Centro Escolar de Mujeres de la esquina de la Plaza de Armas.
Claro el gran pecado que en la última etapa de nuestra vida cargamos y llevamos a cuestas es el no querer darnos cuenta de que no hay manera de detener el paso del tiempo y que este, sin misericordia, va a dejar sus huellas en nuestra piel, en nuestras coyunturas, en nuestros ojos, nuestros oídos, en todas nuestros órganos y sistemas que van a sentir mermadas sus funciones.
Perlita es una niñita de cuatro años que llega a la emergencia de la Clínica con una gran herida en la cara producida por Blacky, un perrito mezcla de cockier con otro chusco. La pacientita tenía heridas profundas con abundante pérdida de piel a nivel de la frente, la nariz y en ambos párpados, por lo que se tuvo que ingresarla a sala de operaciones, para hacerla cirugía de rotación de colgajos y auto injertos.
Vivo en una ciudad de varios millones de habitantes. Con gente de una diversidad sociocultural, proveniente de diferentes lugares de nuestro País y del extranjero y es lógico escuchar a diario las mas diversas noticias en la radio, leer en las páginas de los periódicos y ver estupefacto escenas de violencia en los canales de la Televisión, los que anuncian con mucha crudeza escenas de la miseria humana. Me pregunto si los padres de familia, profesores, policías, pastores y sacerdotes se valen como medios de motivación para arengar a sus alumnos y tratar de construir una sociedad mejor para nuestra Patria.