“El agua es realmente un elemento transitorio. Es la metamorfosis ontológica esencial entre el fuego y la tierra. La muerte cotidiana no es la muerte exuberante del fuego que atraviesa el cielo en sus flechas; la muerte cotidiana es la muerte del agua. El agua corre siempre, el agua cae siempre, siempre concluye en su muerte horizontal”
“¿Cómo decir mejor que las cosas, los objetos, las formas, todo el pintoresquismo multicolor de La naturaleza se dispersa y se borra cuando resuena el llamado del elemento? El llamado del agua reclama de algún modo un don tal, un don íntimo. El agua quiere un habitante. Llama como una patria”.
Gaston Bachelard. El Agua y los Sueños
En los predios de la pequeña comunidad de Cocachimba, situada en Ceja de Selva de la Región Amazonas, cae desde lo alto – a través de 771 metros de longitud, en dos cascadas seguidas – una lenta y majestuosa catarata de incesante agua (llamada antes por lo nativos como chorreraza), conocida hoy mundialmente como la Catarata de Gocta, la tercera más alta del planeta. Actualmente ícono y destino del turismo ecológico.
Observándola de abajo hacia arriba (y viceversa), gozando de su refrescante brisa y de su fluir bronco y espumoso, reflexiono sobre el valor del agua y sobre el Derecho Humano al Agua que debemos tener todos los peruanos sin excepción alguna. Discurre y discurre, no cesa de caer. ¿De dónde proviene tanta agua? – vive y muere al mismo tiempo, pasa, transcurre transitoriamente el elemento – ¿A dónde va morir? Viene desde los cerros y pampas cruzadas por ríos y puquiales, baja y transita presurosa a través de un inmenso farallón rocoso, para morir horizontalmente en una laguna encantada, desaguando luego hacia el mítico río Utcubamba (afluente del río Marañón, afluente, a su vez, junto con el Huallaga, del Océano Atlántico)
Las aguas de la catarata de Gocta, como la de todos los ríos de la Selva Alta y de los Andes Amazónicos, terminan en la vertiente oriental, en vez de ser desviados hacia los sedientos andes occidentales y la larga costa desértica peruana).
¿Por qué el hombre (dominador de la naturaleza) no aprovecha estas aguas? ¿Por qué tanto desperdicio? Esta inagotable catarata solo sirve para ser contemplada por turistas.
Su inacabable fluir conmueve y hace pensar (incorrectamente) que es una prueba fehaciente que el Perú no tiene ni tendrá problemas de escasez de agua, porque la tenemos de sobra. Lo que pasa es que el Perú – a pesar de la creación de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) – se mueve aún dentro de un esquema de economía pre-capitalista de desperdicio y despilfarro del agua.
Primero, el agua
Esta catarata que deviene es una metáfora de vida/muerte. En la naturaleza todo cambia todo deviene como las aguas de un río (o catarata); nada permanece quieto: el ser es y no es al mismo tiempo nos enseñó el viejo filósofo griego Heráclito. No nos bañamos dos veces en el mismo río, porque el agua ya no es la misma, ni nosotros tampoco. Materialmente es un elemento transitorio. Más que la tierra (a la que riega); más que el aire (al que humedece y nubla con su bruma); más que el fuego (al que apaga).
El agua es fundamento de vida. Es por eso que el matemático y físico Tales de Mileto – otro sabio griego – la consideraba como el principio primero (arché) de la naturaleza, por lo que recomendaba cuidarla, adorarla (léase no contaminarla). El agua es sustancia que sostiene la vida en la tierra. La humedad es el principio de todo lo vital (el 70% del cuerpo humano está constituido por agua, de ahí la importancia del derecho al agua potable). Las semillas de todas las plantas son de naturaleza húmeda. La agricultura, como la minería (para remojar, lavar y mezclar minerales) necesita agua. Es el principio primero para el consumo humano, para el progreso agropecuario y minero.
Es por eso, defender hoy en el Perú el principio: “Primero el Derecho Humano al Agua”, resulta siendo un buen punto de partida para una nueva filosofía acerca del valor de los Recursos Hídricos. De ahí la importancia de la aprobación consensual de la decimotercera política de Estado sobre los recursos hídricos, generada desde el Acuerdo Nacional. En defensa del agua y los alcances de su propiedad y de los límites de su utilización (presentada en Palacio de Gobierno el 15 de agosto del año en curso)
Debemos tomar conciencia que nuestro país posee el 5% del agua dulce del planeta). Desde el punto de vista de riqueza acuífera somos un país futurible. Pero, desde el presente, una eficiente y eficaz gestión del agua es perentoria, porque es un recurso vulnerable. La voluntad política está ya dada; faltan mejores aplicaciones tecnológicas y normas para su mejor gobernanza.
El consenso del agua logrado tras un año de paciente diálogo y acción comunicativa se sintetiza en lo siguiente:
- El agua es un patrimonio de la Nación y, al mismo tiempo, un Derecho Humano fundamental.
- Debe servir para el bien común, teniendo en cuenta que es un recurso vulnerable. Es decir, el agua como un bien público más que como una mercancía; sobre el cual ninguna persona o entidad pública o privada puede atribuirse la propiedad, colocando una altísima valla a la privatización de las fuentes y redes.
- No solo es para el caso del agua dulce. Abarca también el mar como fuente nutricia que no debe contaminarse (teniendo en cuenta que según el Índice Mundial de los Océanos que indica que Nicaragua, Haití y el Perú son los países de Latinoamérica y el Caribe con peor nota en cuanto a calidad y sostenibilidad de sus zonas marítimas). Los ríos ( como los vertederos domiciliarios e industriales) van ha morir en la mar, pero cuando llegan contaminados causan depredación y muerte de peces válidos para el consumo humano y para la industria de harina de pescado (anchovetas)
- Se fortalecerá el Sistema Nacional de Gestión de Recursos Hídricos, su representación interinstitucional y la autonomía administrativa, económica y funcional de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) como ente rector.
- Se generará un respeto de los ecosistemas y la interdependencia de los distintos estados del agua y de los componentes del ciclo hidrológico. Por lo que un determinado municipio o región no podrá vetar el uso macrorregional del curso del agua bajo el criterio de propiedad (feudo) a razón de la localización de la naciente de un río o de la fuente lacustre en determinada jurisdicción.
- La Cuenca es la unidad de manejo del agua (en el Perú existen 120 cuencas registradas), por lo cual se promocionará la conformación de Consejos de Recurso Hídricos de Cuenca, sustentados en instrumentos e instancias técnicas que serán refrendados por la Autoridad Nacional del Agua. Esta administración por cuencas podría ser la base también para una nueva gobernanza del patrimonio cultural popular, creando Cuencas Culturales, puesto que el recurso agua (como elemento material y simbólico) está muy presente en el imaginario creativo comunitario (artesanías, folklore, gastronomía).
- Esta nueva política de Estado se constituye en instrumento de solución y de prevención de conflictos socio-ambientales, ya que la mayoría de estos se han generado por una mala gestión del agua, por la ausencia de normas reguladoras del Estado y por la mínima (o nula) participación de las comunidades aledañas a los centros mineros o a los grandes proyectos agrícolas. Pues, los “derechos de agua colectivos” determinan el uso comunitario y las condiciones del uso del agua de una o más fuentes… “El agua quiere un habitante. Llama como una patria”, como bien lo expresa el físico y filósofo francés Gastón Bachelard.
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Lima 21 de agosto de 2012




