Muere un soldado chachapoyano en ataque terrorista de Sendero Luminoso

Se enroló al Servicio Militar Voluntario

Nuestro país es uno de los mayores productores de Coca pura en el mundo, por tener a su principal componente, la hoja de coca, como uno de nuestros patrimonios nacionales;  trayendo como beneficio grandes ingresos en la economía del país. En la selva alta, región con elevada producción de plantaciones cocaleras, se encuentra ubicada la zona del VRAEM (Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro) donde grupos narcoterroristas situaron su centro de operaciones y resguardo; cultivando coca de manera ilegal con fines narcotraficantes.

Después de la tormentosa década de los ochenta y la conjeturada erradicación del terrorismo en el país, este regresa no solo para asesinar a sangre fría y luchar en oposición de las ideologías políticas peruanas, sino también para negocios ilícitos que atentan en contra del país. El Estado, carente de diálogos, actúa de la única manera en la que tiende operar durante la hora de solucionar los conflictos existentes en el país: utilizando a las Fuerzas Armadas.

El pasado 15 de agosto del presente año, tras defender de manera voluntaria al país durante una guardia nocturna, el narcoterrorismo trae cinco  nuevas víctimas mortales dejando nuevamente de duelo nacional al país,  por carecer de estrategias de batalla e incluso de una táctica de dialogo.

Los soldados fallecidos: Willians Tuestas Mas, natural del distrito de Chiliquín, provincia de Chachapoyas, Fabián Fonseca Estela, Setimo Segundo Amasifuen Isuiza, y Junior Pozo Ñaupa; fueron enrolados de manera voluntaria para defender y luchar por la patria. Considerando que no existe ya el Servicio Militar Obligatorio y que el personal que se incorpora a las fuerzas armadas del país tiene mayores  beneficios, es inaceptable que a los voluntarios se les sea encomendada la misión de defender y velar por un territorio en el que ni siquiera existe una estrategia de defensa convenientemente planteada.

El Estado conjuntamente con el Ministerio de Defensa, no toman una medida de erradicación del narcoterrorismo, ni mucho menos de defensa para la población del VRAEM o la seguridad de las fuerzas armadas a la hora de combatir un conflicto de tal magnitud.

¿Cuántas muertes más deben de haber para que se ponga un fin a todo esto? ¿O es que acaso la muerte de un soldado es menor a la de un ministro? Aparentemente en el Perú, sí se dan casos como estos. Si bien una solución no es bombardear el lugar y acabar con la vida de los terroristas o con la tierra que produce gran parte de los ingresos del país, se puede buscar la manera de entablar un diálogo viable para de esta manera apaciguar dicho conflicto, ya que esto no solo afecta a las Fuerzas Armadas o al Estado, sino y sobre todo a la población del VRAEM que son los más afectados no solo por la presencia del terrorismo si no por otros problemas como desnutrición y una alta tasa de mortalidad infantil.

El Estado debería aliarse con la población y tratar de vencer de esta manera a los grupos narcoterroristas, el país debe de estar unido ante situaciones como estas para evitar más muertes de personas que realmente se comprometen en defender a su patria sin interés alguno dando todo de sí mismos incluyendo hasta lo más preciado: su vida. No más muertes, no más corrupción, no más terrorismo.

Por: Doris Reina Trigoso